Tipos y grados
de las hemorroides

Las hemorroides se clasifican en función de su ubicación o de su severidad. Según su ubicación pueden ser de dos tipos: hemorroides internas, si aparecen en el interior del ano y hemorroides externas, cuando se encuentran alrededor del ano. Según la severidad de las hemorroides internas, se clasifican desde los grados más leves (grado I) a los más graves (grado IV).

Clasificación en función de su ubicación

Las hemorroides internas y externas se diferencian, además de en el lugar donde se encuentra, en los síntomas que presentan y en la gravedad que revisten.

Hemorroides externas

Las Hemorroides externas son aquellas que pueden apreciarse a simple vista, pues se sitúan por debajo de la línea dentada, en el borde exterior del ano.

Los síntomas típicos que presentan son:

  • Picazón o irritación en la zona anal que se produce antes de la inflamación.
  • Dolor o molestia durante y después de la deposición.
  • Ganas continuas de evacuar (tenesmo) aunque se acabe de hacerlo.
  • Sangrado después de la defecación, unas gotas de sangre rojo brillante.

Para el alivio y la mejora de los síntomas producidos por las hemorroides externas hay varios métodos que se pueden utilizar.

  • Tomar baños de asiento, que ayudan a activar la circulación sanguínea y desinfectar la zona.
  • Usar pomadas tópicas, como la pomada rectal Anso, actúan de manera local reduciendo dolor, el picor y el escozor.
  • Aplicar hielo en la zona afectada, ayuda a reducir la inflamación.
  • En caso de dolor intenso, tomar un analgésico puede ayudar a disminuir la incomodidad.

Cuando se observa un trombo en los alrededores del ano y se acompaña de dolor frente a la presión, es que la hemorroide se ha trombosado. Este hecho se produce por la formación de un coágulo de sangre y provoca un dolor intenso y repentino.

Hemorroides internas

Las Hemorroides internas se encuentran ubicadas dentro del conducto anal, situándose dentro de la zona dentada, entre 2-4 cm por encima del ano.

No suelen presentar las molestias típicas de las hemorroides externas, de hecho su síntoma más característico es la presencia de sangrado ligero después de la evacuación, unas gotitas en el papel higiénico o inodoro de color rojo brillante. A pesar de ser menos incómodas, su tratamiento es mucho más complejo. Además, pueden llegar a prolapsarse, salirse a través del conducto anal, provocando dolor y otras posibles molestias como escozor e irritación.

Ya que no se observan a simple vista, el diagnóstico debe realizarlo un médico a través de un análisis rectal digital (ARD) o usando un proctoscopio, que es un tubo hueco provisto de luz.

Clasificación en función del grado de severidad

Las hemorroides internas se clasifican en 4 tipos según su grado de severidad.

  • Grado I No hay prolapso, es decir, la hemorroide no sale a través del ano.
  • Grado II Existe prolapso al defecar, pero se reduce por sí solo.
  • Grado III El prolapso aparece al defecar (e incluso en otras ocasiones) y hay que reducirla de manera manual.
  • Grado IV El prolapso es continuo y no es posible la reducción manual.

Grado I

La hemorroide no se prolapsa y no es visible a simple vista. El tratamiento está basado en la realización de baños de asiento con agua tibia entre 2-3 veces al día, sumergiendo la zona a tratar durante 10 minutos. También se emplean soluciones farmacológicas, como es el uso de pomadas y supositorios.

Grado II

La hemorroide se prolapsa a través del ano durante los esfuerzos de la defecación, desapareciendo por sí misma al terminar. El tratamiento es el mismo que para las hemorroides en Grado I.

Grado III

La hemorroide se prolapsa por el canal anal durante el esfuerzo producido en el proceso de defecación y al terminar requiere de maniobras de reducción manual para volver al interior. Una sensación habitual es la de sentir que cuelga algo del recto. El tratamiento suelen ser ligadura con banda elástica o escleroterapia para conseguir que la hemorroide se encoja y finalmente se desprenda.

Grado IV

La hemorroide se prolapsa de forma continua, o se reproduce tras la maniobra de reducción. Las hemorroides de esta severidad suelen ser grandes y permanecer fuera del ano. El tratamiento recomendado es la cirugía como láser o crioterapia. En casos más complejos se recomienda una cirugía convencional.