Las hemorroides son, en esencia, una dilatación o hinchazón de las venas situadas en la zona del ano y el recto. Se trata de un problema de salud muy frecuente que afecta a un gran número de personas en algún momento de su vida, llegando a causar molestias en distintos grados de intensidad, desde un leve picor hasta dolores más fuertes.
Esta afección común puede presentarse de dos formas distintas: como hemorroides internas o hemorroides externas. En la gran mayoría de las ocasiones, su aparición está muy ligada a factores cotidianos como el estreñimiento, el hábito de pasar mucho tiempo sentado al inodoro o el sedentarismo. Aunque por lo general son benignas y no representan un peligro grave, suelen provocar síntomas bastante incómodos como dolor, picor o sangrado. Por esta razón, es fundamental entender bien qué son las hemorroides y por qué aparecen. En esta guía te explicamos de forma muy sencilla cuáles son sus causas, qué tipos existen, sus síntomas y cómo se pueden tratar o prevenir en casa.
¿Qué son las hemorroides?
Para comprender bien qué es una hemorroide o cómo es una hemorroide, lo primero que hay que saber es que estas no son estructuras extrañas. En realidad, las hemorroides son estructuras vasculares del canal anal recubiertas de tejido mucoso. El problema ocurre cuando estas venas sufren un exceso de presión, se inflaman y se dilatan, de manera similar a como ocurren las varices en las piernas.
Cualquier persona puede verse afectada por las hemorroides en el ano, independientemente de su edad (incluso pueden aparecer en niños), aunque es verdad que son muchísimo más frecuentes en los adultos. Cuando se inflaman, pasan de ser un elemento normal de nuestro cuerpo a convertirse en un problema médico, generando molestias como sensación de presión, picor intenso, dolor al sentarse o sangrado tras evacuar. Su aparición real depende de varios factores de nuestro estilo de vida y la molestia que causen variará según el nivel de inflamación que alcance la zona.
Tipos de hemorroides
No todas las hemorroides son iguales. Se clasifican principalmente según el lugar en el que se encuentran, su nivel de desarrollo y los síntomas que provocan:
Por su localización:
- Hemorroides externas: Son aquellas que se desarrollan debajo de la piel que rodea exteriormente el ano. Se aprecian como pequeños bultos que suelen hacerse más grandes al hacer fuerza para defecar.
- Hemorroides internas: Se forman en el último tramo del recto, es decir, en el interior del ano. Por lo general no se ven a simple vista, pero cuando crecen demasiado pueden descolgarse y protruir hacia el exterior del cuerpo (lo que se conoce como prolapso), habitualmente justo después de ir al baño.
Grados de las hemorroides internas:
Las hemorroides internas se dividen además en cuatro grados según su gravedad:
- Grado I: Son pequeñas, se quedan siempre en el interior del ano y no suelen dar molestias ni síntomas visibles.
- Grado II: Tienen un tamaño algo mayor. Su síntoma principal es un sangrado leve y esporádico (gotas de sangre roja viva en el papel o en la taza del inodoro). Pueden protruir un poco al defecar pero vuelven a su lugar en cuanto cesa la presión.
- Grado III: Son más grandes y se descuelgan hacia fuera del ano durante la evacuación. No vuelven a su lugar por sí mismas, por lo que el paciente debe reintroducir la hemorroide prolapsada de forma manual. Suelen sangrar de manera intermitente.
- Grado IV: Son de gran tamaño, se mantienen de forma constante protruidas fuera del ano y es imposible reducirlas manualmente. Pueden sufrir pequeñas heridas (ulceraciones) y sangran muy a menudo.
Síntomas de las hemorroides
Los síntomas de las hemorroides varían mucho dependiendo del tipo y el grado de desarrollo de la lesión. Mientras que algunas no producen ninguna molestia y pasan totalmente desapercibidas, otras se vuelven muy dolorosas o cursan con sangrados abundantes, siendo este último el síntoma que más suele asustar a los pacientes.
Hemorroides internas
Al estar en el interior del recto (una zona con muy pocos nervios sensitivos), es muy común que no duelan. Sin embargo, cuando se manifiestan, sus síntomas habituales son:
- Sangrado sin dolor al ir al baño: Se observa como manchas o salpicaduras de sangre roja y brillante en la taza del inodoro o al limpiarse con el papel.
- Bulto que sale hacia fuera: Ocurre cuando la hemorroide se desliza por el canal anal al defecar. Cuando protruyen de forma prolongada, sí que pueden causar bastante dolor, irritación constante y una incómoda sensación de pesadez.
Nota importante: Aunque pienses que tus sangrados se deben a un problema de hemorroides internas, cualquier pérdida de sangre por el ano debe ser valorada por un médico para descartar problemas mayores.
Hemorroides externas
Al encontrarse en la piel de fuera, la cual es extremadamente sensible, las hemorroides externas producen síntomas muy fáciles de identificar:
- Picor constante e irritación en toda la zona del ano.
- Dolor o molestias continuas que empeoran notablemente al rozarse, al limpiarse o tras pasar tiempo sentado.
- Hinchazón notable alrededor del orificio anal.
- Presencia de uno o varios bultos blandos al tacto.
- Sangrado en algunas ocasiones.
Hemorroides trombosadas
Si la sangre de una hemorroide externa se bloquea y forma un coágulo, nos encontramos ante una hemorroide trombosada. Sus síntomas se identifican muy bien por:
- La aparición repentina de un bulto redondo, duro y de color morado o azulado cerca del ano.
- Un dolor muy intenso, agudo y constante que dificulta mucho andar o sentarse.
- Gran inflamación e irritación en toda la zona afectada.
En esta situación, aunque el uso de una pomada especializada puede aliviar las molestias superficiales, es muy conveniente acudir al centro de salud para que el personal médico o de enfermería valore el estado del bulto y decida si es necesario realizar una pequeña intervención para vaciar el coágulo.
Causas más comunes de las hemorroides
No existe un único motivo por el cual aparezcan, sino que suelen confluir varias causas de las hemorroides en nuestro día a día:
- Debilidad en las venas y tejidos que las sustentan.
- Mucha presión en el abdomen: El exceso de peso (obesidad), el embarazo o levantar objetos muy pesados de forma habitual.
- El estreñimiento, que puede ser causa a su vez de una dieta baja en fibra.
- Malos hábitos en el baño: Pasar demasiado tiempo sentado en el inodoro (por ejemplo, usando el móvil), ir con prisas o aguantarse las ganas de evacuar aumentan drásticamente la presión en la zona rectal.
- Diarrea crónica
- Pasar muchas horas de pie o sentado
¿Las hemorroides son contagiosas?
Es importante dejar muy claro desde el principio que las hemorroides NO son contagiosas. Las hemorroides no están causadas por ningún virus, bacteria o agente infeccioso. Se trata simplemente de un problema circulatorio y mecánico propio de cada organismo.
Principales factores de riesgo de las hemorroides
Aunque no se contagien, hay ciertas situaciones que nos vuelven mucho más propensos a padecer una hemorroide:
- Sufrir de obesidad o sobrepeso importante.
- Tener hábitos dietéticos que favorecen el estreñimiento.
- Estar en periodo de embarazo o pasar por un parto vaginal prolongado.
- Llevar una vida sedentaria sin apenas actividad física diaria.
- Tomar de forma habitual medicamentos que estriñen como efecto secundario (por ejemplo, algunos corticoides orales).
Diagnóstico de las hemorroides
Identificar las hemorroides de tipo externo es muy sencillo a simple vista. En cambio, para detectar las internas, el médico necesita realizar un examen de la zona del ano y el recto a través de dos vías principales:
- Examen digital (tacto rectal): El profesional introduce un dedo enguantado y lubricado en el recto para notar si hay bultos, anomalías o zonas duras, sirviendo también para descartar problemas más graves como posibles tumores.
- Examen visual: Como las hemorroides internas son a veces demasiado blandas para palparlas, el médico examinará el canal anal utilizando herramientas médicas iluminadas y cortas llamadas anoscopio, proctoscopio o sigmoidoscopio.
En determinados casos, si tienes factores de riesgo de cáncer colorrectal o si el sangrado pudiera venir de una zona más alta del intestino, el médico te solicitará una colonoscopia completa para asegurarse de que todo el aparato digestivo esté sano.
Tratamiento de las hemorroides
Contamos con diferentes herramientas para combatir las hemorroides según lo molestas que resulten en el día a día.
Remedios caseros
El primer escalón y los mejores remedios para las hemorroides se basan en cambiar pequeños hábitos diarios:
- Comer más fibra de forma progresiva (frutas, verduras, legumbres).
- Beber suficiente agua para que las heces se mantengan blandas.
- No aguantarse las ganas de ir al baño ni quedarse sentado en el váter más tiempo del necesario.
- Hacer ejercicio moderado, como caminar todos los días.
- Darse baños de asiento con agua templada tras defecar para relajar la musculatura y bajar la hinchazón.
Medicamentos tópicos para las hemorroides
El uso de pomadas especializadas es la solución más extendida para aliviar los síntomas agudos de forma rápida en casa. En este sentido, la pomada ANSO es una opción excelente gracias a su formulación, indicada para combatir eficazmente los síntomas de dolor, picor e irritación anal por hemorroides.
Procedimientos mínimamente invasivos o quirúrgicos
Si los remedios caseros no bastan o sufres de hemorroides graves (Grados III y IV), existen opciones de tratamiento intervencionista:
- Drenaje simple: Una pequeña intervención con anestesia local para vaciar el coágulo de una hemorroide trombosada y reducir el dolor intenso de forma inmediata.
- Técnicas sin extirpación: Procedimientos rápidos ambulatorios bajo sedación, como la ligadura con bandas elásticas, la escleroterapia o el láser. Están orientados a cortar el riego sanguíneo de la hemorroide para que se encoja y cicatrice sola.
- Hemorroidectomía: Cirugía tradicional en quirófano para extirpar las venas dañadas de raíz. Es una solución definitiva para los casos más graves, aunque requiere un postoperatorio más largo y doloroso.
¿Cómo prevenir las hemorroides?
Aunque algunos factores de riesgo de las hemorroides, como la edad o el embarazo no pueden evitarse, las hemorroides se pueden prevenir en gran medida con unos cambios de hábitos destinados a mejorar la circulación venosa rectal y favorecer un tránsito intestinal regular.
Algunos de los hábitos y medidas que puedes poner en práctica para prevenir las hemorroides son:
- Aumentar progresivamente la ingesta de fibra en tu dieta diaria. Incorpora a lo largo de las semanas cantidades mayores y frecuentes de legumbres, cereales integrales, verduras y frutas frescas (no zumos).
- Tomar una cantidad adecuada de líquidos, principalmente agua, aunque también te puede ayudar tomar sopas, frutas enteras e infusiones.
- Incorporar momentos de actividad a lo largo del día, como por ejemplo dar pequeños paseos o subir algunos tramos de escaleras. Limita el tiempo que pasas en asientos o de pie.
- Abandonar los hábitos que afectan a la circulación, la tensión arterial y a la salud en general: dejar de fumar y reducir al mínimo o eliminar la ingesta de alcohol.
- En caso de sobrepeso u obesidad, poner en práctica intervenciones destinadas a reducir el peso corporal, como el aumento de la actividad física y los cambios en la dieta.
Consulta con tus profesionales de Atención Primaria para que te ayuden a lograr tus objetivos de salud.
¿Cuándo consultar con tu médico?
En la mayoría de los casos, las hemorroides son leves y se solucionan cambiando algunos hábitos y usando una pomada para aliviar las molestias. Sin embargo, debes pedir cita con tu médico de atención primaria si:
- Los síntomas persisten después de una semana usando medicamentos tópicos, o duran más de 3 semanas.
- Notas sangre de forma repetida en tus deposiciones.
- Tus hábitos para ir al baño cambian de repente sin motivo.
- Sientes un dolor muy agudo que se acompaña de mareos o vómitos.
En la consulta, el médico evaluará tus síntomas y, si lo ve necesario, te podrá a un especialista en aparato digestivo o a un cirujano del aparato digestivo.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuánto tiempo duran las hemorroides?
Un brote leve de hemorroides suele desinflamarse y mejorar en un plazo de cuatro a siete días si te cuidas bien en casa. Sin embargo, si sufres de estreñimiento continuo o no cambias tus hábitos, las molestias pueden alargarse durante semanas o volver a aparecer de forma repetida. - ¿Las hemorroides son peligrosas?
No, las hemorroides no son una enfermedad peligrosa para la vida. El verdadero problema de las hemorroides es el malestar constante que provocan en el día a día. - ¿Qué pasa si no se tratan a tiempo las hemorroides?
Si ignoras los síntomas y sigues haciendo esfuerzos al ir al baño, las hemorroides continuarán creciendo. Con el tiempo, las hemorroides internas se descolgarán hacia fuera de forma permanente, dolerán mucho más, sangrarán con mayor frecuencia y su tratamiento requerirá técnicas más complejas o cirugía. - ¿Cuál es el mayor enemigo de las hemorroides?
El peor enemigo de las hemorroides es el esfuerzo continuado al ir al baño provocado por el estreñimiento. Pasar mucho tiempo sentado presionando el esfínter anal congestiona las venas de inmediato. El sedentarismo y llevar una dieta pobre en líquidos y fibra también juegan totalmente en contra de tu salud anal.