Hemorroides: causas, síntomas, tratamientos y cómo prevenirlas

Última actualización realizada en 12/03/2024 por Antonio Mimoso López

Antonio Mimoso López - Médico esp. Medicina Familiar y Comunitaria - Nº colegiado 54436

Me apasionan las ciencias, en especial las ciencias de la salud. Este es el motivo por el cual hice mi camino formativo primero cursando Enfermería y posteriormente Medicina.

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Las hemorroides (o, coloquialmente, almorranas) son el engrosamiento del tejido vascular en el canal anal, que se dilata y desciende, provocando protuberancias en la zona exterior del ano (hemorroides externas) o en la zona interior del esfínter anal y recto (hemorroides internas). Las hemorroides son un problema de salud muy frecuente que llega a afectar al 35% de la población. Suelen aparecer entre los 25 y 55 años y, aunque afectan por igual a hombres y mujeres, en mujeres adultas son más frecuentes a causa de los embarazos y partos.

La aparición de hemorroides se debe a varios factores, entre los que destacan el estreñimiento o diarrea crónicos. No obstante, las dietas bajas en fibra, el embarazo, la obesidad y el sedentarismo, entre otros, también pueden favorecer las hemorroides.

Tipos de hemorroides

Existen distintos tipos de hemorroides en función de dónde se localizan, su grado de desarrollo y los síntomas que presentan. Se pueden clasificar de las siguientes maneras:

Por su localización:

  • Hemorroides externas, cuando aparecen alrededor del ano en forma de pequeños bultos que se hacen más prominentes con la defecación. Las hemorroides externas pueden convertirse en hemorroides trombosadas si en su interior se forma un trombo o coágulo.
  • Hemorroides internas, cuando se presentan en la zona interior del esfínter anal y el recto. Estas hemorroides pueden llegar a notarse externamente cuando están muy desarrolladas y protruyen hacia el exterior (prolapso), habitualmente después de defecar.

A su vez, las hemorroides internas pueden clasificarse según su gravedad:

  • Hemorroides internas de primer grado. Son pequeñas y no suelen presentar síntomas.
  • Hemorroides internas de segundo grado. De mayor tamaño, el principal síntoma que producen es un sangrado leve y esporádico, normalmente en la defecación (aparecen gotas de sangre en el inodoro o en el papel higiénico).
  • Hemorroides internas de tercer grado. Su mayor tamaño hace que desciendan por el canal anal y salgan por fuera (prolapso o hemorroide prolapsada) durante la defecación. Pueden reintroducirse manualmente y presentar sangrado intermitente.
  • Hemorroides internas de cuarto grado. De gran tamaño, protruyen hacia fuera de forma espontánea y no pueden reintroducirse manualmente. Pueden presentar ulceraciones y sangrado frecuente.

Síntomas de las hemorroides

Los síntomas de las hemorroides pueden ser muy variables, dependiendo de su localización y gravedad. Desde las hemorroides totalmente asintomáticas que pasan desapercibidas, hasta las hemorroides dolorosas o con sangrados, que son los síntomas que más suelen alarmar a quienes las sufren.

Hemorroides internas

Las hemorroides internas son aquellas que se forman en la zona interior del esfínter anal y el recto, por lo que, a no ser que protruyan hacia el exterior, pueden no notarse e, incluso, no presentar síntomas en absoluto.

En caso de presentar síntomas de hemorroides internas, los más habituales son:

  • Sangrado durante la defecación o inmediatamente después que no va acompañado de dolor. Se presenta en forma de salpicaduras o gotas rojo brillante en la taza del inodoro, o manchando el papel higiénico.
  • Hemorroide protruida que puede palparse a través del orificio anal. Esto ocurre cuando el tamaño de la hemorroide provoca su deslizamiento hacia el exterior del ano durante la defecación o, en estados más avanzados, de forma espontánea. Las hemorroides protruidas causan dolor e irritación.

Aunque sospeches de hemorroides internas, recuerda que cualquier sangrado a través del ano, tanto durante la defecación como en cualquier otro momento, es motivo de visita con tu médico.

Hemorroides externas

Las hemorroides externas son las que se encuentran alrededor del ano. Presentan una sintomatología más típica e identificable por el paciente:

  • Picor e irritación en la zona anal.
  • Dolor o molestias, especialmente con el roce o tras la defecación.
  • Hinchazón.
  • Presencia de uno o más pequeños bultos alrededor del ano.
  • En ocasiones, sangrado.

Las molestias de las hemorroides externas suelen resolverse por sí solas en unos pocos días. El uso de una pomada hemorroidal y medidas higiénico-dietéticas ayudará a calmar estos síntomas y favorecer una resolución más rápida. No obstante, si en aproximadamente una semana los síntomas no desaparecen, es aconsejable programar una visita con tu médico.

Hemorroides trombosadas

Las hemorroides trombosadas son aquellas en cuyo interior se forma un trombo o coágulo. Cuando esto ocurre, pueden notarse los siguientes síntomas:

  • Presencia de un pequeño bulto duro en el ano o cerca de él.
  • Dolor intenso.
  • Inflamación.
  • Irritación.

En este caso, aunque el uso de una pomada hemorroidal puede aliviar los síntomas, es conveniente realizar una visita con el médico o enfermera de atención primaria para valorar otro tipo de intervención que ayude a resolver la hemorroide trombosada.

Causas más comunes de las hemorroides

No existe una causa única para las hemorroides, sino varios factores que confluyen para favorecer su aparición:

  • Debilidad de los vasos sanguíneos que disminuye su tono. Esto ocasiona un enlentecimiento del flujo sanguíneo que favorece la dilatación de las venas rectales y anales y la aparición de coágulos. Esta falta de tono venoso puede aparecer con la edad, pero también existe cierta predisposición hereditaria.
  • Exceso de presión abdominal sobre el suelo pélvico. La obesidad, el embarazo o, incluso, el levantamiento frecuente de pesos, ejercen una presión sobre las venas rectales que dificulta la circulación y favorece la hinchazón hemorroidal.
  • El estreñimiento, ya que el paso forzado de las heces endurecidas a través del recto ejerce una presión sobre las venas que favorece su inflamación y debilitación.
  • Malos hábitos defecatorios. Aunque está muy relacionado con el punto anterior, debemos diferenciar aquí el estreñimiento como tal de una serie de hábitos que podemos controlar: realizar un esfuerzo excesivo por ir con prisas, pasar demasiado tiempo sentado en el inodoro o aguantar las ganas de ir al baño, son situaciones que debemos evitar porque también aumentan la presión sobre las venas hemorroidales.
  • La diarrea crónica también puede favorecer la aparición de hemorroides, ya que provoca irritación en la zona anal y puede ir acompañada de cierta inflamación.
  • El sedentarismo y la costumbre o necesidad (laboral, por ejemplo) de pasar demasiado tiempo de pie o sentado. El sistema de drenaje sanguíneo de la zona rectal carece de válvulas, por lo que es más sensible a las circunstancias que dificultan la circulación sanguínea. Los cambios de postura y la actividad física frecuente, aunque sea moderada, favorecen una mejor circulación en las venas hemorroidales.

Principales factores de riesgo de las hemorroides

Algunas situaciones o estados de salud, así como ciertas enfermedades crónicas, nos pueden hacer más susceptibles a padecer hemorroides. Los principales factores de riesgo de hemorroides son:

  • La obesidad, a causa de la presión que el exceso de peso ejerce sobre la región pélvica.
  • El embarazo y el parto vaginal, que implican presión sobre el área pélvica.
  • El sedentarismo, ya que la falta de movimiento y el mantenimiento de las mismas posturas durante horas dificultan el retorno venoso.
  • La medicación crónica con fármacos que favorecen el estreñimiento, como los corticoesteroides orales.

¿Cuándo consultar con tu médico?

En la mayoría de casos, las hemorroides son lesiones leves que pueden tratarse y resolverse con la modificación de hábitos higiénico-dietéticos y la ayuda ocasional de una pomada rectal para aliviar los síntomas de hemorroides.

No obstante, hay casos en los que se requiere valoración por parte de un profesional sanitario. Consulta con tu médico si:

  • Los síntomas no disminuyen después de una semana de uso de pomada antihemorroidal, o bien persisten síntomas durante más de 3 semanas.
  • Observas presencia de sangre en las heces o sangrados anales recurrentes.
  • Tus hábitos intestinales han cambiado sin causa aparente.
  • Padeces estreñimiento desde que tomas una determinada medicación.
  • Las hemorroides aparecen asociadas a dolor o a vómitos.
  • Padeces diarrea crónica no tratada.

En los casos anteriores, te recomendamos que solicites una visita con tu médico de Atención Primaria para que realice una valoración de tus síntomas. Si lo considera necesario, realizará una exploración que puede incluir una exploración anal, te realizará preguntas relacionadas con tus síntomas y hábitos y te propondrá unas pautas de tratamiento y/o más pruebas si lo considera pertinente. También puede derivarte a un especialista en Aparato Digestivo o bien a un cirujano colorectal (también llamado proctólogo) si valora que puedes necesitar cirugía.

 Tratamiento de las hemorroides

Existen diversas opciones de tratamiento de las hemorroides en función de la gravedad que presenten sus síntomas y de cómo afecten a la vida diaria.

Remedios caseros

Las primeras medidas que deberemos tomar en el tratamiento de las hemorroides se relacionan con cambios en los hábitos y medidas higiénicas:

  • Aumentar progresivamente el consumo de alimentos ricos en fibra para favorecer un tránsito intestinal regular.
  • No retrasar el momento de ir al baño y limitar el tiempo que se pasa sentado en el inodoro.
  • Mejorar la hidratación para ayudar a aumentar el volumen de las heces y que sean más blandas y fáciles de evacuar.
  • Aumentar la actividad física. Añadir uno o dos paseos de unos minutos a lo largo del día puede ser suficiente para empezar.
  • Realizar baños de asiento después de defecar para mejorar la circulación de las venas hemorroidales y reducir su inflamación.

Medicamentos para las hemorroides

Las pomadas antihemorroidales están destinadas a aliviar los síntomas de las hemorroides tales como el dolor, el picor y el escozor. A menudo el uso de estos medicamentos es suficiente para reducir las molestias durante los episodios agudos de hemorroides. Consulta su uso con tu farmacéutico, médico o enfermera.

Por otro lado, en ocasiones puede ser necesario recurrir a otras ayudas farmacológicas para controlar los síntomas más agudos. Tu médico puede recomendarte analgésicos y antiinflamatorios orales, así como venotónicos orales.

Procedimientos invasivos o quirúrgicos para tratar las hemorroides

En caso de hemorroides trombosadas, hemorroides internas de grado 3 o 4, hemorroides recurrentes y otras manifestaciones de hemorroides graves o especialmente molestas, puede ser necesario recurrir a algún tipo de intervención quirúrgica. Aquí resumimos los más habituales.

  • El drenaje simple de la hemorroide, se puede realizar en Atención Primaria o en centros de atención urgente sin necesidad de intervención por parte de los servicios quirúrgicos. Es la intervención sencilla con anestesia local que se ofrece para aliviar el dolor intenso de las hemorroides trombosadas.
  • Las operaciones de hemorroides sin extirpación, aunque son intervenciones rápidas que se pueden realizar con anestesia local, requieren la intervención de un cirujano general con formación específica en estas técnicas. Se trata de intervenciones como la ligadura con banda elástica, la escleroterapia o la coagulación con láser o infrarrojos. El objetivo de estas intervenciones es provocar la oclusión y cicatrización de las hemorroides.
  • Finalmente, la hemorroidectomía se trata propiamente de una cirugía que requiere sedación y consiste en la extirpación de las venas hemorroidales afectadas y, en ocasiones, de tejidos adyacentes. La realiza un cirujano general con conocimientos en esta técnica. Es un tratamiento definitivo, pero también es más invasivo y la recuperación puede ser dolorosa. Solo se realiza en casos de hemorroides internas graves donde esté justificado.

¿Cómo prevenir las hemorroides?

Aunque algunos factores de riesgo de las hemorroides, como la edad o el embarazo no pueden evitarse, las hemorroides se pueden prevenir en gran medida con unos cambios de hábitos destinados a mejorar la circulación venosa rectal y favorecer un tránsito intestinal regular.

Algunos de los hábitos y medidas que puedes poner en práctica para prevenir las hemorroides son:

  • Aumentar progresivamente la ingesta de fibra en tu dieta diaria. Incorpora a lo largo de las semanas cantidades mayores y frecuentes de legumbres, cereales integrales, verduras y frutas frescas (no zumos).
  • Tomar una cantidad adecuada de líquidos, principalmente agua, aunque también te puede ayudar tomar sopas, frutas enteras e infusiones.
  • Incorporar momentos de actividad a lo largo del día, como por ejemplo dar pequeños paseos o subir algunos tramos de escaleras. Limita el tiempo que pasas en asientos o de pie.
  • Abandonar los hábitos que afectan a la circulación, la tensión arterial y a la salud en general: dejar de fumar y reducir al mínimo o eliminar la ingesta de alcohol.
  • En caso de sobrepeso u obesidad, poner en práctica intervenciones destinadas a reducir el peso corporal, como el aumento de la actividad física y los cambios en la dieta. 

Consulta con tus profesionales de Atención Primaria para que te ayuden a lograr tus objetivos de salud.

Fuentes:

  • https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-hemorroides-13056236#.
  • https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/hemorrhoids/symptoms-causes/syc-20360268.
  • https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000292.htm.
  • https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-hemorroides-13072121.
  • https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/hemorroides.
  • https://www.aecp-es.org/images/site/pacientes/Dic2019/Hemorroides.pdf.

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